Pocos alicientes necesita España, al margen de una climatología favorable y una geografía envidiable, para que su turismo sea uno de los más atractivos y de más calidad del mundo, y para que millones de personas decidan visitar cada año nuestro país. Según el último estudio del Foro Económico Mundial, España ofreció el turismo más competitivo del mundo en 2016, por segundo año consecutivo.