Estados Unidos ha generado empleos durante 80 meses consecutivos. La recuperación de su mercado laboral desde el azote de la crisis subprime y la posterior Gran Recesión de 2009 ha estado respaldada por las políticas extraordinarias orquestadas por la Reserva Federal. El banco central estadounidense no sólo rebajó los tipos de interés hasta situarlos entre el 0 y el 0,25% sino que también se embarcó en la hazaña de comprar activos respaldados por hipotecas y bonos del Tesoro, una operación conocida como expansión cuantitativa, o QE, por sus siglas en inglés, que ha engordado el balance de la Fed hasta los 4,5 billones de dólares.