La hipoteca fija está desbancando poco a poco a la variable. Gracias a su estabilidad, está ganando popularidad a pasos agigantados. No obstante, como cualquier producto financiero, tiene ciertas peculiaridades que no deben pasarse por alto.

Destacamos los cinco aspectos a los que tendrás que prestar especial atención antes de decantarte por esta clase de préstamo para la compra de tu vivienda:

1. Tipo de interés. Es muy posible que hayas visto anuncios de hipotecas fijas alrededor del 1,5%. Este porcentaje resulta muy atractivo, pero tiene letra pequeña. La cara oculta de esta oferta es que el plazo de amortización máximo para beneficiarse de este interés tan bajo no suele pasar de los 10 años. Así, la cuota resultante será alta y estará por encima de tu capacidad de endeudamiento. A medidas que sumes años, bajará la cuota, pero subirá el interés.

2. Plazo. El dominio del Euríbor nos ha acostumbrado a considerar normal una hipoteca con una duración de tres décadas o, incluso, algo más. Las hipotecas fijas no alcanzan plazos de amortización tan largos. Como máximo, se podría llegar a los 25 años, pero es posible que el tipo de interés aplicado pierda atractivo porque se fijará en un porcentaje más abultado, incluso, del 2,5% o 3%. Asimismo, el banco exigirá una mayor vinculación.

3. Vinculación. Además de ser más caras que las variables, sobre todo, si nos basamos en la situación actual del Euríbor, las fijas no están exentas de vinculaciones, aunque sean menos. En las variables, la contratación adicional de productos como el seguro de vida o el plan de pensiones tiene la ventaja de que reduce el diferencial. En las fijas, dado que el interés siempre es el mismo, la contraprestación de estos extras es nula.

4. Comisión de riesgo por tipo de interés. Esta comisión se aplica de forma exclusiva a las hipotecas fijas. Se define como una compensación que el hipotecado deberá trasladar al banco donde tiene contratada la hipoteca. Esta penalización tendría lugar en caso de que haya una amortización total o una subrogación que genere una pérdida de ingresos para la entidad. Esta comisión se incluye a modo de cláusula en el contrato y el banco debe informar sobre la misma para que pueda ser negociada.

5. Porcentaje financiado. Aunque en los últimos años esto ha cambiado, las hipotecas fijas eran un producto muy enfocado al cliente solvente con ahorro precio. Esto ocurría porque estos préstamos abarcaban como máximo el 60% del valor de tasación de la vivienda. Poco a poco, se ha ido subiendo al 80%, y a día de hoy, incluso se encuentran algunas hipotecas al 100%, pero suelen ser de tipo variable o mixto. Evidentemente, cuanto menor sea el porcentaje financiado, mayor cantidad de dinero ahorrado se necesitará como punto de partida.