Ser autónomo se ha transformado en una tendencia tras la crisis económica de los últimos años.

Sin embargo, el pertenecer a este grupo de profesionales no siempre es tarea fácil. Por un lado, el  tiempo que se necesita invertir en la propia empresa. Por otro, los autónomos tienen que asumir unas cargas tributarias que, en ocasiones, parecen excesivas. Todo ello despierta la duda acerca de si sería más favorable constituir una Sociedad Limitada.

SL versus autónomo: diferencias en la tributación.

Lo primero que hay que entender antes de dar el paso, son los diferentes tipos de tributación:

  1. Los autónomos tributan siempre a través del IRPF; un impuesto progresivo que irá aumentando de forma paralela a las ganancias que tenga el negocio. Es decir, si tu negocio crece, también lo hará el porcentaje de IRPF que tendrás que abonar. Este porcentaje suele comenzar en un 19% y puede llegar a alcanzar cifras de hasta el 45%.

Por otra parte, estos empresarios también necesitan hacer frente de manera mensual a la conocida como cuota de autónomos que varía en función del tipo de negocio y de las bonificaciones solicitadas. La cantidad mínima requerida en esta cuota es de 50 euros al mes, con determinadas condiciones.

  1. El caso de las sociedades limitadas es diferente. Las SL tributan a través del Impuesto de Sociedades. Un impuesto sobre el beneficio de sociedades tiene un tipo fijo del 25%.

Entonces… ¿cuál elegir?

Depende de los beneficios previstos. 

Si posees una empresa consolidada, con clientes fijos, en la que las ganancias vayan en aumento año tras año, quizá sea el momento de crear una SL.

Cabe destacar que, constituyendo una SL también conseguirás menor responsabilidad fiscal. El autónomo responde con sus bienes en caso de deudas. Pero el la SL la responsabilidad se limita al capital aportado.

Sin embargo, el desembolso inicial de dinero y los trámites legales para consolidar una Sociedad Limitada serán mayores. También, a la hora de liquidarla tendrás que pagar unas cantidades especificas, cosa que no sucede al ser autónomo.

En resumidas cuentas, si posees un negocio joven, tus ingresos no son excesivamente altos y quieres mantener una contabilidad más sencilla, lo más favorable puede ser mantenerse como autónomo.

Por el contrario, si llevas tiempo dándole vueltas a la idea de constituir una SL y cuentas con la experiencia y los apoyos económicos suficientes, lo mejor es que te asesores correctamente antes de tomar la decisión y, si sientes que puede ser una gran oportunidad de crecimiento para tu negocio, comiences los trámites.