A efectos fiscales, se consideran empresas de reducida dimensión las que facturan menos de 10 millones de euros al año.
Estas empresas pueden aplicar la llamada amortización acelerada, que consiste en aplicar a los elementos de inmovilizado nuevos, el coeficiente de amortización que resulte de multiplicar por dos el coeficiente de amortización lineal máximo previsto en las tablas oficiales.
Para el supuesto de la venta de activos, y la adquisición de nuevos activos con el producto de la citada venta, el coeficiente a aplicar será el resultado de multiplicar por tres el coeficiente lineal máximo.