El comercio tradicional está en un proceso de adaptación que le lleva en muchos casos a reinventarse para poder sobrevivir. Internet puede ser una aliado si hacemos que juegue a nuestro favor, pero también puede ser la competencia que acabe con nosotros o que al menos obliga a replantear la propuesta de valor de muchos negocios.

Es complicado sobrevivir si vendemos lo mismo que el cliente puede comprar en cualquier momento del día desde su móvil, que le llevan a su casa, incluso en menos de dos horas. En estos casos un comercio tradicional pierde a muchos clientes, se queda con aquellos que no compran por Internet, cada vez menos, compradores impulsivos y los olvidos que no pueden esperar un mínimo tiempo de entrega.