A partir del jueves, habrá dos gestos inconscientes que realizas cuando dejas el país que dejarán de tener sentido: uno, desconectar los datos del móvil y el otro, dejar sonar el móvil como si no hubiera un mañana porque te niegas a pagar los recargos de itinerancia.

Esos dos gestos caducarán este jueves 15 de abril, cuando entrará en vigor el fin del roaming en la Unión Europea (UE). Han sido muchos meses de negociaciones, de textos modificados, de definición de los cargos entre operadores y sobre todo, de limitar cuándo el uso puede convertirse en abuso.

Entonces, ¿voy a dejar de pagar más cuando uso el móvil fuera de España?

A partir del jueves pagarás lo mismo que pagas con tus tarifas nacionales. Los operadores serán los que se apliquen entre sí los cargos por uso mutuo de redes —0,032 euros por minuto a las llamadas, 0,01 euros a los sms y 7,7 euros al gigabyte de datos—, pero esto será transparente para el cliente porque esos precios mayoristas son lo suficientemente bajos para evitar que se disparen los costes en las empresa y su repercusión sobre el cliente.

¿Esto me aplica a cualquier país del extranjero?

Si con ‘extranjero’ te refieres a los 28 países de la Unión Europea, así es. Pero ojo, los cargos extra se seguirán manteniendo cuando uses tu móvil en otros países de Europa o en otros continentes. Si tienes dudas con Reino Unido por el tema del bréxit, no las tengas: también se eliminarán desde el jueves los costes adicionales por navegar, enviar SMS y hablar por teléfono desde las islas británicas.

¿Tengo que avisar a mi compañía?

En realidad, es tu compañía de telecomunicaciones la que debe incluir por defecto en tu contrato la llamada itinerancia como en casa. Y lo debe hacer con todos los contratos conformados en cada país.

Itinerancia como en casa… ¿qué es eso?

Es el nombre oficial del fin de la itinerancia (Roam like at home, en inglés). El nombre no es baladí. La UE quiere dejar claro con ese apelativo que la eliminación del roaming se limitará a los nacionales de un país comunitario que viajen a otro temporalmente por trabajo o por ocio. Se considerará «casa» el país con el que el cliente mantiene un vínculo de estabilidad, ya sea porque trabaja, estudia, vive o incluso se ha reubicado allí para disfrutar su jubilación, algo que en España sucede a menudo con personas mayores de otros países vecinos.

Y todo esto, ¿sin límites?

No los hay con las llamadas y los SMS, pero la norma sí impone un límite para el uso de datos, sobre todo si tienes un servicio sin límite de navegación. Ese tope será el doble del volumen que puede adquirirse por el valor de tu contrato mensual al precio máximo mayorista de los datos de itinerancia (7,7 euros/GB). Superado ese límite, el operador puede aplicar un pequeño recargo (sin superar el precio máximo al por mayor + IVA).

¿Por qué se remarca tanto lo de ‘en casa’?

Para evitar abusos. Uno de los puntos más discutidos en los últimos meses durante la negociación del fin del roaming, era que nadie aprovechasepara contratar servicios en países más baratos y luego utilizarlos permanentemente en una red distinta a la que tenía contratada. Es decir, por poner un ejemplo, que un finlandés no pudiera comprar 10 líneas móviles en Bulgaria, regresar a su país y utilizarlas en las redes locales sin costes adicional.

¿Cómo se va a controlar esos abusos?

Los operadores podrán solicitar a las personas que contraten sus servicios que demuestren vivir en el país. Si no es así, podrían negarse a incluir la ‘itinerancia como en casa’ en el contrato. Se ha fijado un plazo de cuatro meses para que las operadores verifiquen que los usuarios no están usando su móvil en otro país distinto a donde compró la línea. Si detectan un exceso, pueden pedir pruebas de que su «casa» es realmente la que declaró al contratar el servicio. Es decir, se pediría a un joven español con línea contratada en España que justifique por qué usa su móvil constantemente en Francia, donde está estudiando todo el año. Para el operador, esto ya no sería un escenario de ‘roam like at home’… sino de ‘roaming permanente’.

¿Y qué pasa si me pillan en uno de esos casos?

Tiene un plazo de 14 días para justificar tu residencia habitual en el país donde contrataste el servicio. Si no lo haces, la operadora inciará un procedimiento de reclamación y te haría pagar el precio mayorista antes citado, el que se cargan entre sí las operadores para cederse las líneas. Por supuesto, hay canales de reclamación para los ciudadanos, que pueden acudir a la autoridad reguladora nacional para que arbitre el conflicto.

Vivo en España, pero trabajo cada día en Portugal… ¿qué hago?

La UE ha contemplado estos casos de trabajadores transfronterizos y les van a dar una protección específica. Como cada día pernoctan en su casa, esa conexión diaria contará como día de estancia, a pesar de que luego navuegue por Internet o llame todo el día desde el país vecino.

¿Por qué España puede tener más problemas que otros países en afrontar el fin del roaming?

Por el turismo. Las llegadas de extranjeros a nuestro país marcan récords consecutivos año tras año. Los visitantes más frecuentes son los británicos, los franceses y los alemanes. Con sus líneas nacionales, debían hacer un uso limitado de su móvil para evitar el roaming aplicado por sus operadores. Pero ahora tendrán libertad para navegar en Internet y hacer las llamadas que quieras, sin recargos. Los operadores nacionales afrontarán un tráfico en sus redes muy superior al anterior.