Hay muchos empresarios o autónomos que no saben bien como actuar cuando reciben una notificación de Hacienda.

La primera premisa es que conviene recibir la notificación, pues en otro caso Hacienda tiene otros medios de notificar el acto. El acto se podrá notificar mediante publicación en boletines oficiales, y Vd. posiblemente no se entere, pero los plazos comenzarán a correr.

En la mayoría de los casos, la notificación vendrá de la oficina de Gestión Tributaria. Y su finalidad suele ser la contrastación de datos o corrección de errores en las declaraciones presentadas. Normalmente se limitarán a pedir que se aporte determinada documentación, y en base a esta, formulará una propuesta de liquidación, iniciándose un periodo de alegaciones para que el contribuyente exponga los argumentos que crea convenientes. Simultánea o posteriormente puede iniciarse un expediente sancionador, que si llega a confirmarse establecerá unas reducciones en el caso de que el contribuyente acepte la liquidación.

En los casos en que hacienda tenga indicios de que el problema puede ser más grave, puede iniciar un proceso de Inspección, órgano que dispone de medios más eficaces para la comprobación de los hechos.

Algunas cuestiones a tener en cuenta:

  • El inspector siempre actuará con el máximo respeto hacia el contribuyente. La actitud de este hacia el inspector debe ser la misma. No le va a favorecer el mostrarse hostil hacia el inspector.

  • Debe facilitar al inspector la documentación que le solicite. Pero solo la que solicite: no le dé documentación que no ha solicitado.

  • En cada sesión de inspección se redacta una “diligencia” en la que se hacen constar los hechos que el inspector crea conveniente, siendo firmada por ambas partes. Léala antes de firmar, y si en algo no está de acuerdo hágalo constar en la misma diligencia.

  • El contribuyente debe ser informado, al inicio de las actuaciones de comprobación o inspección sobre la naturaleza y alcance de las mismas, así como de sus derechos y obligaciones.

  • Tenga en cuenta que hay situaciones que pueden provocar una revisión: el pedir una devolución de IVA, descuadre entre las magnitudes declaradas por el contribuyente y las que dispone Hacienda por otros medios, importes sospechosos en determinadas partidas del balance, etc.

  • La interpretación de las normas fiscales que hace el contribuyente puede ser diferente de la que hace el inspector. Y esto no quiere decir que éste siempre tenga razón.

  • Las conclusiones del inspector no son definitivas. Pueden recurrirse ante el mismo órgano, ante el tribunal económico-administrativo, o ante la jurisdicción contencioso-administravia. Y si hay argumentos razonables, las posibilidades de éxito son grandes.

  • Cuando se produce una notificación de hacienda es conveniente, antes de acudir a la cita, realizar un análisis de toda la información disponible, para poder hacer una estimación del posible resultado.

Y ante la menor duda, es conveniente contactar con un profesional.