La prescripción supone la extinción de las deudas tributarias por el transcurso del tiempo.

Prescribirán a los cuatro años los siguientes derechos:

  • El derecho de la Administración para determinar la deuda tributaria mediante la oportuna liquidación.

  • El derecho de la Administración para exigir el pago de las deudas tributarias liquidadas y autoliquidadas.

  • El derecho a solicitar las devoluciones derivadas de la normativa de cada tributo, las devoluciones de ingresos indebidos y el reembolso del coste de las garantías.

  • Se interrumpe el periodo de prescripción por cualquier acción de la administración tributaria, con conocimiento del interesado, o por la interposición de recursos o reclamaciones por este.

  • La prescripción se aplicará de oficio, incluso en los casos en que se haya pagado la deuda tributaria.