Las pymes y las pequeñas empresas muchas veces se encuentran en franca desventaja cuando Hacienda decide hacer una revisión de sus declaraciones. Aquí se agradece tener un buen asesor que esté acostumbrado a discutir con ellos, ya que de otra manera nosotros simplemente acataremos lo que nos digan aunque estemos haciendo las cosas bien. Porque la ley y el criterio del Ministerio de Hacienda no siempre coinciden.

El contribuyente puede recurrir dicho criterio. Puede pleitear y la última palabra la tendrá el Tribunal Económico Administrativo Central, el TEAC. Pero lo cierto es que la situación de dicho tribunal se encuentra en precario desde hace muchos meses, tal y como han denunciado las asociaciones de inspectores en reiteradas ocasiones.

El pasado mes de julio el Gobierno cesó a la totalidad de los vocales del organismo. Se supone que dichos miembros del Tribunal deben ser independientes, lo que implica que muchas veces no van a dar la razón a Hacienda. Un ejemplo es el caso de los suministros de autónomos que trabajaban en casa. Esto implica una deducción importante para los autónomos que el Ministerio no estaba dispuesta a admitir.

Sin embargo con el cese de los vocales, estos profesionales pierden parte de su independencia, quedando al arbitrio de sus superiores. El autónomo o la pequeña empresa no se pueden permitir un gran despacho de abogados y expertos fiscales que pleiteen con la administración y por eso tener un TEAC dócil al final significa que los ingresos aumentan.

Y lo peor es que luego nos venden como una mejora lo que en realidad es un retroceso, como finalmente ha ocurrido con los gastos de suministros de los autónomos. Los autónomos son el colectivo más frágil y el más indefenso.