Infórmate sobre cuáles son los límites legales para pagar en efectivo.

Dado el gran número de casos de corrupción y fraude fiscal descubiertos en nuestro país, en el año 2012, se publicó la Ley 7/2012, que, en su artículo 7, recogía una serie de restricciones con respecto a los pagos en efectivo llevados a cabo por empresarios.

¿Qué cantidad máxima se puede pagar en efectivo?

Se considera un pago en efectivo cualquiera de los siguientes casos:

  • El papel moneda y la moneda metálica, nacionales o extranjeros.

  • Los cheques bancarios al portador denominados en cualquier moneda.

  • Cualquier otro medio físico, incluidos los electrónicos, concebido para ser utilizado como medio de pago al portador.

La ley establece que sólo se podrá pagar en efectivo un máximo de 2500 euros o su equivalente en cualquier moneda extranjera.

Sin embargo, cuando el pagador no es un profesional o empresario y puede demostrar que su domicilio fiscal no se encuentra en España, la cantidad podrá ascender hasta los 15.000 euros o su contravalor en otra moneda.

Sanciones aplicables.

Cualquier persona que incumpla esta ley podrá estar sujeto a sanciones. La Agencia Tributaria ha lanzado un formulario online donde los ciudadanos pueden denunciar este tipo de situaciones fraudulentas.

La base de la sanción será la multa de un 25% de la cantidad pagada en efectivo. La sanción se aplica a las dos partes intervinientes en la operación.

Sin embargo, si una de las partes presenta denuncia, quedará exento de la sanción. Tienes hasta tres meses después de la fecha de la operación para denunciar y quedar exento de responsabilidades.

Por otra parte, cuando dos personas envueltas en este tipo de actividades denuncian al mismo tiempo, ninguna de ellas podrá eludir las consecuencias fiscales.

En otro caso, se considerará a la primera persona en denunciar como la única que podrá evitar la multa.

Acreditar los pagos en efectivo.

Si posees una empresa en la que se realicen este tipo de pagos con asiduidad, ten en cuenta que es muy importante poder aportar documentos acreditativos en caso de inspección. Estos documentos pueden ser un recibo o un justificante de pago aceptado por Hacienda, por ejemplo.

Además, es importante guardarlos a buen recaudo hasta pasados cinco años; momento en el cuál se considera cualquier operación de este tipo como prescrita.